
Tener la Luna en Capricornio es como intentar ser emocional en medio de una junta corporativa: no es imposible, pero sí incómodo. La Luna, que representa nuestras emociones y necesidades afectivas, se encuentra en un signo súper práctico, serio y… bueno, algo frío. Esto hace que la persona con esta Luna prefiera “mantener la compostura” antes que ponerse a llorar por un drama cotidiano.
¿Qué pasa entonces? Que muchas veces se reprimen las emociones por miedo a parecer “débil” o porque creen que hay cosas más importantes que sentir. La vulnerabilidad puede ser un tema delicado, y la búsqueda de seguridad emocional suele depender más de logros y estabilidad material que de abrazos y palabras bonitas.
El desafío está en encontrar ese balance entre ser el rock emocional que todos admiran y darse permiso para sentir, fluir y hasta llorar si hace falta. Porque, seamos sinceros, no todo en la vida se resuelve con una estrategia a 5 años. A veces, lo que necesitas es un buen chocolate caliente, una manta y alguien que te diga: “Está bien no ser fuerte todo el tiempo”.
Un abrazo a mis Lunitas en Capri. Con todo mi amor ❤
Eva Alternativa
#havvalternative