
¿Porque nos quedamos tanto tiempo donde no somos valorad@s?
A propósito de la entrada de Venus en Libra el día de ayer, me pareció oportuno hacer este escrito, justamente porque nuestros amad@s librianos a veces se quedan más tiempo del que deberían en situaciones claramente incómodas. Y te cuento que no es algo solo de este sigo 👀. Tardar en poner límites es algo más común de lo que parece. No se trata de falta de carácter, sino de una mezcla de miedo, costumbre y deseo de ser aceptados. Desde pequeños nos enseñan que ser “buenos” implica complacer, no enojar, adaptarnos. Entonces, cuando llega el momento de decir “no”, aparece la culpa, el temor a decepcionar o a perder el cariño de alguien. Pero lo cierto es que no poner límites es una forma de abandono hacia uno mismo.
Cuando no decimos lo que sentimos o necesitamos, empezamos a acumular frustración, cansancio y resentimiento. Y eso, tarde o temprano, se traduce en enojo, ansiedad o incluso síntomas físicos. Poner límites, en cambio, no es un acto de rechazo: es una declaración de amor propio. Es decir “esto sí”, “esto no”, “hasta acá” y “así me cuido”.
Los límites son los bordes que le ponen forma a nuestra energía. Nos ayudan a proteger el tiempo, la paz mental y las relaciones. Porque sin ellos, terminamos dando más de lo que tenemos, y esperando que los demás adivinen lo que nos duele. Nadie puede respetar un límite que no conoce.
Cuando aprendemos a ponerlos, algo hermoso sucede: las relaciones se vuelven más auténticas. Ya no damos desde el miedo, sino desde la elección. Dejamos de sentirnos víctimas del desgaste y empezamos a ser dueños de nuestro equilibrio.
Así que, si todavía te cuesta decir “no”, no te castigues. Estás reeducando tu alma para amarse distinto. Poner límites es un arte, y como todo arte, se aprende practicando. Cada vez que elegís tu bienestar sin culpa, el universo entero entiende que aprendiste la lección: respetarte también es amar.
Un abrazo mis amores
Eva Alternativa
#havvalternative